viernes, 20 de octubre de 2017
TRAS LA CONFIRMACIÓN
- Por: María Auxiliadora García Fernández
11/06/2017 - 629 Visitas


¡Una alegría inmensa compartir con ellos, verlos crecer y recibir un Sacramento que los hace cristianos hechos y derechos!

Hoy, justo hace una semana que a las 19 horas de la tarde en la parroquia de Santa Catalina  se confirmaba un grupo de chicos que se ha estado preparando en el Cristo Vive de Salesianos. Y no es un grupo cualquiera, no, es mi grupo.

Y es que, después de 8 años acompañándolos en el itinerario de educación en la fe, ayer me resultaba raro no verlos como cada viernes por Salesianos, contándome antes de empezar la reunión qué tal había ido su semana, qué preocupaciones pasaban por su cabeza o qué nuevos proyectos tenían en mente. Por una parte, me da mucha alegría el paso que dieron la semana pasada recibiendo el sacramento de la Confirmación; por otra, me llena de nostalgia dejarlos partir de este encuentro semanal al que antes me refería.

Pero, la verdad, fue una alegría inmensa participar del sacramento de la Confirmación con ellos. Acompañarlos en este paso tan importante de sus vidas fue algo inolvidable.

Los sacramentos son acontecimientos que nos van acompañando en los momentos importantes de la vida de un cristiano: para el nacimiento está el Bautismo, para cuando uno entiende que quiere formar parte de una comunidad está la Comunión (pero en ambos sacramentos uno aún no es muy consciente de lo que está haciendo, ni decide muchas veces por sí mismo), para cuando uno madura de verdad está la Confirmación... Así pues, los sacramentos nos van llevando de la mano de Dios, y con éste estos chicos entraron en la madurez cristiana, recibieron un sacramento que los hace cristianos hechos y derechos.  

¡Ojalá se dejen guiar por Dios en todo momento! Que sea Él quien los utilice y no lo utilicen ellos a Él. Que no olviden que el camino de madurar en la fe no acabe aquí, sino que esto sólo ha sido el comienzo de otro sendero aún más fuerte. ¡Ojalá sigan el mensaje de Jesús en los evangelios, su reino en el que la única regla es el amor! ¡Que no dejen de amar mucho y amar a todos!

Seguro que con la fuerza del Espíritu Santo que recibieron la semana pasada todo será más fácil, porque este Espíritu de Dios siempre estará con ellos a partir de ahora. Nunca estarán solos. Pido que nunca desfallezcan en ser fieles a la única regla del Reino de Dios, y que les sea fácil perdonar, amar, salir adelante en las dificultades, tomar decisiones importantes, etcétera. Y con el tiempo sólo deseo que descubran que en esto consiste la felicidad: en amar como Dios nos ama. Es una dinámica en la que hay amor por todos lados. Dios nos ama a todos y lo vemos cada día a nuestros alrededor.

Que estos chicos nunca olviden el 3 de junio de 2017, y especialmente que Dios quiere estar siempre con cada uno de ellos. 

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